viernes, 10 de agosto de 2018

JAVIER VILLAFAÑE Ese hombre, niño La Palabra, 2009

Jueves 9 de Julio de 2009
La Palabra
En busca de... Coco Romero, músico
Maese Javier... ese hombre niño
Conocido por la recuperación de la murga como movimiento tradicional de la máxima expresión del carnaval urbano, nuestro entrevistado inició un trabajo minucioso rescatando también poemas de Javier Villafañe de la mano de su biógrafo Pablo Medina. La musicalización de esa obra destacada, la historia de esta experiencia inolvidable y la posibilidad de compartirla con los niños, son motivo de esta charla.
LP - ¿Quién fue Javier Villafañe?
C.R. - Un artista universal, un alma trashumante que nació en Buenos Aires en 1909 en el barrio de Almagro, conocido como uno de los pioneros del género titiritero en la Argentina.

Un extraordinario narrador de cuentos, escritor, ensayista, investigador, gran poeta, además de un educador por el arte nato. Vivió su formación en un momento especial de la cultura de nuestro país, sólo menciono que en su juventud frecuentaba las funciones del teatro de títeres siciliano San Carlino en el barrio de La Boca, que también presenciaba su amigo Raúl González Tuñón y su grupo de andanzas estaba integrado por Enrique Wernicke, los hermanos Fridman y Enrique Molina entre otros. Mediando la década del 30 junto a su compañero de ruta Juan Pedro Ramos pasan un año preparando su carreta teatro y su espectáculo de títeres. Entre los colaboradores ilustres de escenografías, decorados y vestuarios de los personajes de papel maché figuraban Pettoruti, Butler, Soldi, Basaldúa, Carybé, Larrañaga y una lista interminables de artistas formaron parte de ese momento histórico.
LP - ¿Cómo conociste el nombre de Javier?
C.R. - Después de cursar unos años en la década del '70 en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano en Barracas -en el 76 me tocó la colimba- encontré en el teatro de títeres un medio de expresión contundente y esto me llevó a la búsqueda de maestros referentes, que me introdujeron en el arte popular de los fantoches, con aquel entusiasmo conocí a Pepe Ruiz, Mane Bernardo, Gloria Díaz y Ariel Bufano, siempre en las clases de los distintos maestros aparecía el espíritu de Javier, unos lo mencionaban por conocerlo personalmente, otros por ser discípulo, amigo, compañero o por la admiración que despertaba. Desde que ingresé al arte titiritero Javier es un ser inseparable de este arte, sus obras ya eran clásicos y fueron interpretadas por titiriteros profesionales o noveles.
LP - ¿Cuándo descubriste su obra?
C.R. - La obra la fui descubriendo de a poco. Primeros las obras "La calle de los fantasmas", "El pícaro burlado", sus logrados recitados de presentación y luego su obra casi completa. Pepe Ruiz me llevó a conocer "La nube", una librería especializada, fue clave en esa época conocer a su director Pablo Medina, cuando la sede estaba en la calle Venezuela 3029, se me abrió un universo de gran utilidad para los años venideros, allí estaba prácticamente todo lo existente hasta ese momento sobre la historia de títere en la Argentina. Y por supuesto la obra de Javier ya que Pablo fue su biógrafo más importante. Fui a verlo actuar durante 1985, después de su retorno al país en los primeros años de la democracia, realizaba presentaciones narrando historias, la escenografía era una silla una mesa y eso bastaba para que Javier contara las andanzas de "Maese Trotamundo por los caminos del Quijote", itinerario que hizo junto a un elenco sobre un carromato como en su juventud. La fascinación por los relatos realistas y mágicos me llevó a interesarme por conseguir su obra. Las librerías de viejos y usados y la feria de libros del Parque Rivadavia que siempre te deparan sorpresas me ayudaron a conseguirla. Desde aquellos años hasta la actualidad conservo la amistad con Pablo que siempre me asombra con la producción de Javier, cuando tengo dudas recurro a su memoria, ya que él conserva, creo, el archivo más completo.
LP - ¿Cómo y cuándo llegaste a él personalmente?
C.R. - Un día Pablo Medina me invita a cenar con Javier, aproveché en esa noche inolvidable para preguntarle sobre la murga de su infancia, una síntesis de aquella charla la reproduje en mi libro sobre la historia de la murga. Por último, en La calle de los Títeres, Javier dio una charla sobre "El diablo" y allí fui con una filmadora y registré aquella disertación que conservo con afecto.
LP - ¿Dónde encontraste el libro del Gallo Pinto?
C.R. - Pasados los años encontré otra edición del libro de poemas "El Gallo Pinto" en la librería que está frente al Centro Cultural San Martín en Sarmiento al 1500, allí por seis pesos conseguí de la editorial Huarpes, una cuidada y hermosa edición, donde niños que lo escucharon en su peregrinar poético, inspirados por las metáforas plasmaron deliciosas ilustraciones. Al leer el prólogo de este libro escrito durante los '40 fue muy aleccionador pues ofrecía una aguda observación de la realidad y un invalorable aporte a la educación artística. Ediciones posteriores, a veces no publicaron esta introducción, pero esa edición con dibujos hermosísimos, llenos de alegría y originalidad tenían un prólogo, que aún hoy tiene vigencia.
LP - ¿Qué te inspiró a musicalizarlo y cómo resolviste lo de las melodías y los ritmos elegidos?
C.R. - La inspiración fue su poesía. El primer paso fue en 1989, para entonces había preparado un espectáculo como titiritero solista, con textos de Javier Villafañe que se llamaba "Por los caminos del Gallo Pinto", cuentos, títeres y poemas, había compuesto la música para dos poemas de diez que contiene el libro, estos fueron: "El Gallo Pinto" y "El viejo ratón". La primera, canción murga y la segunda, una murguita. Además contaba dos relatos y brindaba dos obras: "El pícaro burlado" y "El diablo de las tres colas".
LP - Y el disco ¿un homenaje a sus 100 años?
C.R. - Tardé bastante en encontrar la idea de musicalizar el libro, la decisión final fue durante el 2005 y la visión la compartí con José Ríos, músico y bajista con quién grabé un disco anterior "La sopa de Solís", con él entablamos una hermandad artística, un diálogo creativo muy interesante. Creo que fue quien escuchó con gran atención la idea sobre "El Gallo Pinto", le iba dejando canción por canción, como se dice vulgarmente José se puso la camiseta y cargó con la responsabilidad de llevar adelante la producción musical, ya que el estudio de grabación está en su casa. Un día le dejaba una tema, luego intercambiábamos pareceres sobre la producción artística, escuchábamos, cambiábamos, ajustábamos todo el trabajo fue artesanal en su pequeño estudio. Los músicos amigos aportaron su talento, realmente con todos los que participaron en esta producción es para una historia aparte porque todo está teñido del espíritu villafañesco. Compuse durante los dos años siguientes los temas restantes del libro, fueron nueve melodías, pues hay una que había escuchado cantar al Tata Cedrón: "Sueño de un niño negro", siempre me gustó el tema, así que decidí conectarme con él y decirle que le versionaría su tema. Esa etapa la bauticé como "Enclave Balvanera", pues el Centro Cultural Rojas, mi lugar de trabajo, la casa de José y mi taller en Once, conforman un triángulo geográfico ubicado en ese barrio Balvanera.
LP - La presencia de la murga en el trabajo: su importancia.
C.R. - Hay dos murguitas y alguna base construida sobre la rítmica murguera, en este disco he intentado volver a un trabajo más musical donde lo murguero conviva con otras rítmicas, sobre todo en tiempo de 3/4, en toques afroamericanos. También hemos buscado con Ríos generar un clima de naturaleza del andar de la carreta Andariega, el canto de los grillos y los pájaros y el galope del caballo. Agregué un tema "El romance del señor titiritero", que Javier publicara en 1938. Por último en la etapa del final del trabajo ingresamos al Momusi, espacio dedicado a la música infantil, después de una cantidad de presentaciones me dí cuenta que faltaba una canción murga dedicada a Javier, sobre todo porque en vivo juego bastante con la gestualidad murguera e intento divulgar el siguiente mensaje: que los niños jueguen a la murga y conozcan la obra de Javier.
LP - ¿Quién fue para vos Javier Villafañe?
C.R. - Vuelvo a lo dicho en el comienzo. Cuando desparramo sobre una mesa los libros de su autoría me resulta admirable su obra. Lo popular siempre presente: las plazas, calles, los caminos y la libertad. Algo que descubrí en este camino del Gallo Pinto es que Javier no escribía realismo mágico sino que lo vivía, he intentado seguir esa huella y la respuesta es increíble. Por suerte el proyecto salió en forma independiente, espero pueda llegar a muchos chicos, han sido muchas horas de dedicación a "El Gallo Pinto", un clásico de la literatura infantil argentina. Y podemos seguir comunicados en www.cocoromero.com.ar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario